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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dudas sobre el Alakrana


Felicitémonos. Ya no tendremos que escuchar al pobre patrón o a cualquiera de los marineros en cortas conversaciones radiofónicas preocupándonos por las palizas y las vejaciones recibidas. Ya están de vuelta y pronto podrán contarlo como una pesadilla que ya pasó, que no olvidarán nunca, pero que no ha traído ninguna desgracia irremediable.

Ahora se pueden plantear las dudas y pedir las explicaciones que sean pertinentes. Me parece correcto. A mí sin pensar demasiado, se me ocurren unas cuantas bastante razonables.

¿Cómo fue capturado?
¿Vulneró alguna indicación de seguridad?
¿Pescaba en sitio peligroso?
¿Por qué ha durado tanto el secuestro?
¿Se ha pagado el rescate?
¿Había plan alternativo?
¿Ha habido negociaciones?
¿Quiénes han sido los interlocutores?
¿Cuál ha sido el papel de los dos detenidos?
¿Quién decidió su viaje a España?
¿Está decidida su vuelta a Somalia?

De todas formas, me temo que va a ser una oportunidad más para acorralar al gobierno, para hacer aparecer el fantasma de una posible ineptitud o ineficacia. Más allá de entender lo que ha pasado y sacar conclusiones y soluciones para el futuro. Por mi parte, no puedo defender lo que no conozco, pero no tengo tan claro que la culpa sea del Gobierno.

El secuestro no se ha producido en territorio nacional, sino en un país, cuyos organismos no tienen más poder que el que ejercen literalmente en sus casas. Somalia es lo más parecido a la isla de Tortuga retratada en la película “Piratas del Caribe” y en algunas otras. Los medios de comunicación han contado como los piratas subían al barco y volvían a tierra a su antojo, supuestamente llevando consigo a miembros de la tripulación.

Por otro lado, ya hace tiempo que se sospecha que las tropelías de los piratas están organizadas y dirigidas por alguien con más enjundia que los 4, 10 o 60 desarrapados que han desfilado por el barco. Este no es el primer secuestro, ni el más largo, ni España el primer país que haya claudicado. Los piratas aparecen donde duele y parecen tener bastante control sobre las rutas y los medios de comunicación de los barcos, más que el que se supone que puedan tener a vista de pájaro sobre las costas de Somalia. No todas las cuantías de los rescates se pagan en una bolsa lanzada a una cubierta.

Por encima de este caso particular, la clave está en la redefinición de las medidas de seguridad que lleven los pesqueros y en la acción multinacional que se efectúe sobre el territorio somalí, pero ojo, no con una guerra preventiva a la moda Bush, sino con el control de las bases que puedan estar. Pero me temo que eso no se va a escuchar en la sesión de control. Se echará en cara la supuesta inactividad, se especulará con posibles soluciones confusas y en muchos casos irrealizables si se analizan con calma y poco más. Reflexión sobre lo realizado por gobierno, oposición, justicia y medios de comunicación, coherencia y responsabilidad me temo que faltará.
Lo dicho, mi felicitación a las familias por su temple y sus manifestaciones, y mi enhorabuena porque todo se ha terminado. Esperaremos los resultados y desearemos acierto futuro.
Un saludo
Jesús (a.k.a. Abu)

lunes, 9 de noviembre de 2009

Alrededor del mundo del futbol

Tengo un blog en el que hablo de los temas del deporte, en especial de mis equipos, pero sobre todo sobre el futbol y el Aleti.
No obstante dado que hay dos temas, uno general y otro personal que transcienden de ese ámbito a uno más amplio, voy a escribir al respecto aquí, el blog que tengo para los temas políticos y sociales.
Ayer fui como bastantes futboleros al Calderón a ver el derby. Repito, para lo que tiene que ver con lo futbolístico, me remito a http://elabuysuscosas.blogspot.com/2009/11/2-3-surrealista.html en el que ya he dejado mi crónica de lo vivido. Como de costumbre me gusta pasar el rato anterior con los colegas, tomando alguna copa y comentando lo que puede ser el partido y cualquier cosa que puedas comentar con alguien al que no ves durante la semana.
Lo normal es que en este partido los ánimos estén tensos. Vienen los ultras del equipo rival, es un partido muy importante, los ultras del Aleti tampoco son mancos... pero sobre todo, las instrucciones policiales son de limpiar las inmediaciones del estadio de cualquier altercado. Hombre, en bien de la seguridad es un objetivo muy loable, pero me temo que se vulneran ciertos límites, muchas veces.
Supongo que cuando uno está en casa, viendo las imágenes de lanzamientos de botellas, contenedores quemados y ultras exhibiendo emblemas... es fácil ponerse de lado de la policía y de sus medidas represivas. Me imagino que yo también lo haría.
El problema es cuando te ves envuelto en una carga policial, justificada o no, pero bastante desproporcionada. Todo acaba en una huida para evitar males mayores y en un bar un poco más alejado para poder pasar la juerga (aseguro mucho más productiva que el partido) y en mi caso pacífica. Pero no, unos cuantos han logrado captar la atención de la policía que acordona una parte de la calle en la que me encuentro, amenaza con cargar y responden a algún lanzamiento de piedras, disparando pelotas de goma.
Vale, aquí llega mi momento. Cansado de sufrir empujones y preocupado porque me den a mí un pelotazo (y no de whisky o ron) me decido a irme de allí y confiando en mi buena fé y mi buen aspecto, me voy a cara y pecho descubierto al lado en el que está apostado el grupo de antidisturbios que acordona la calle. Soy un imprudente, sí, pero ante mi intento de salir del lio lo único que recibo es una amenaza por parte de un malnacido que lleva casco, cara tapada, porra y un escudo, ah, y placa...
- ¿Dónde crees que vas?
- A ver el futbol
- Si pasas por aquí te llevas dos hostias
- ¿Por ir andando por la calle?
- Tú pasa, pasa...
- Pues nada tio, perdona, es toda una provocación caminar hacia vosotros.
Tercia un compañero suyo, este cara descubierta y casco y me recomienda que me dé la vuelta, cosa que hago además de rodear el parapeto por una calle paralela.
Sinceramente, uno ya ha visto detalles como este, pero es la primera vez que lo sufre en sus carnes y puedo darme por satisfecho de haber salido indemne. Porque media hora después mis amigos, que se quedaron allí, me relatan como la policía cargó en el interior del bar en el que estaba con ellos y en el que ellos decidieron quedarse un rato más.
Treinta y cuatro años, los que tengo, de democracia, para que tengamos que vivir ciertas cosas. Soy persona y seguidor de futbol y me merezco otro trato, no que se me considere un animal sin ningún derecho... ¿Qué hubiera pasado si hubiera ido con mi hijo por la calle, sin intención de ir al partido, y hubiera entrado en ese bar con él a tomar una simple coca-cola?
No, no vale el tómatelo en tu casa o no vayas al futbol con tu hijo. Que yo sepa, el futbol es algo que no está prohibido, tomar algo en un bar tampoco y pasear menos todavía. Tampoco lo es coincidir con malnacidos que pasan el rato destrozando mobiliario urbano o atacando a pedradas, tam. ¿Bien colectivo? La seguridad de todos. Creo que la seguridad de todos no pasa precisamente porque yo me lleve dos porrazos de un malnacido incapacitado para ser agente del orden. Algo tendrán que ver sus mandos, por cierto.
Iba a hablar de otro tema más general, pero aquí lo dejo.
Un abrazo
Jesús (a.k.a. Abu)