lunes, 27 de julio de 2026

El doblete: ¿30 años ya?


Rubén Uría y un servidor somos de esa quinta de seguidores del Atleti que no podemos recordar la liga de 1977, la última que había ganado el Atleti antes del famoso doblete que es el objeto de este libro. Parecía que no iba a llegar nunca y menos aquel año. Un ex del Madrid (destituído y enviado a los despachos cuando iba líder, luego perderían la liga en Tenerife) y un conjunto de fichajes que no llamaban la atención consiguieron la gesta.


Formato de anécdotas y vivencias como los que ya comenté en 120 historias y Eternos: ¿Sólo fútbol? ¿Sólo Atleti? Rubén Uría vuelve a colaborar con Iván Vargas (ese gran seguidor rayista que entiende mejor el Atleti que muchos que nos decimos Atléticos de toda la vida). Entiendo que Iván ha desempolvado el fondo documental y de recuerdos que ha ido recogiendo estos años en JotDown y Panenka una vez más.

Este libro tiene la novedad de haber seguido más o menos cronológicamente los acontecimientos. Sólo es un año. En este caso no vamos a conocer lo que es el Atleti como en esos trabajos mencionados. O sí. El Atleti es legendario por triunfos (y cagadas) de este estilo tras casi 20 años sin haber conseguido la liga  desde luego sin casi esperarlo. Aunque debo decir que he esperado todo hasta de Emilio Cruz o D'Alessandro.

La llegada de Antic, la reducción de ruido autoimpuesta por Jesús Gil (a petición del entonces menos conocido Miguel Ángel), los fichajes de "Padic" (Pantic, la mejor y más contada anécdota tras la espantada de Prosinecki y con Antic ofreciendo dinero de su bolsillo), Penev, Roberto, Correa, Biaggini, Molina, Santi o Fortune, la liga de tres puntos o la pretemporada invicta... todo eso hizo que una plantilla que había coqueteado con jugar la promoción se llevara los dos grandes títulos nacionales.

Dudo que se haya escapado algún detalle. No voy a hacer spoiler de lo contado. Sólo diré que leer este libro saca la mejor sonrisa, el mejor recuerdo, más de algún "aaaaaanda leche" y alguna lágrima. Pero los mejores recuerdos, son los que no cuentan Rubén e Iván. Son los que van a salir de cada uno tras cada una de las historias. "Ese día lo pasé con...", "no pude estar porque...", "a Zaragoza fui desde...".

Algunos nos lo pueden contar como hicieron en la presentación Miguel Ángel Ruiz, Roberto Solozábal y Roberto Fresnedoso (el famoso gol de Caminero...) o Milinko Pantic con su vídeo o los ya ausentes como Radomir Antic. Qué equipo formaron. Pocos años el Atleti ha jugado de esa forma.


En fin, muchas gracias a Rubén y a Iván por la búsqueda de historias y por las horas de redacción. Parece mentira que hayan pasado 30 años ya de aquello. Parecía imposible, pero llegó. Un orgullo haberlo vivido y una alegría recordarlo. Merece la pena, sin dudarlo, el humilde gasto monetario y de rato en lectura.


Un saludo del Abu




miércoles, 22 de julio de 2026

La escopeta nacional: El absurdo de actualidad


Berlanga y Azcona... tengo que reconocer que mucho más de su obra tendría que haber visto. Nunca me ha decepcionado. Qué extraordinaria capacidad para deformar la realidad, acercarla al espectador de un modo sencillo y, sin dejar la crudeza de la situación de lado, hacer reir. 

El escenario es una cacería. Una actividad que todo el mundo conoce, pero a la que se dedican muy pocos y en grupos muy reducidos, añadamos el marco temporal: El franquismo con el poder en muy pocas manos. Allí están representadas, la clase política, la nobleza, el empresariado, la religión y además indivíduos que se aprovechan, o tratan de hacerlo, de esa situación. 

La mezcla de intereses de estado con los intereses personales de cada uno no tarda en aparecer. Las altas políticas de estado quedan subordinadas al lío del ministro o el hijo del marqués con la actriz, o la intención del empresario (el pardillo que paga la cacería) de colocar sus porteros automáticos. 

Pero mucho cuidado, en 1978 la película hablaba del franquismo, que acababa de terminar. La obra de teatro que acabo de ver también se basa en esa época. La tentación es pensar que eso se ha acabado, que es cosa del pasado... pero no, este absurdo (otros dirán esperpento) todavía se da hoy en día. ¿Dónde y con qué criterios se deciden las políticas? ¿Quién y cuándo accede a aquellos que tienen responsabilidad? Y sobre todo ¿es gente seria la que toma esas decisiones o marcianos, alejados de la realidad cotidiana, que sólo van a lo suyo (dicho fríamente)?.

Y mientras tanto, Berlanga, Azcona, Saza, Ferrandis, Mónica Randall, Rafael Alonso, Luis Escobar y tantos grandes de nuestro cine en 1978 y Juan Echanove, Patxi Freytez, Pere Ponce, Pedro Mari Sánchez, Chusa Barbero, Luisa Martín, Elisa Matilla y el resto del reparto ahora en el Teatro Español nos lo cuentan y nos hacen reir a pesar de la triste realidad. Nos demuestran que el absurdo y la corrupción siguen ahí, más vigentes que nunca.

La versión teatral trae un acompañamiento de números musicales que sinceramente me sorprendió. Especialmente los que protagonizó Marta Ribera. Qué voz. No la conocía. Está claro que no he prestado la atención al teatro musical.

Antes tenía que haber escrito estas líneas de agradecimiento y reflexión. Aunque he podido comprobar que están llenando el Teatro en cada función así que no les ha hecho falta mi vano intento de empujón. Si todavía podéis, acercaros a verla. Están hasta el día 26.

Como siempre, gracias Patxi por abrirme el camino. Mucho más tendría que ir al teatro. Poco cuesta para las satisfacciones y los buenos ratos que da a cambio.

Un saludo del Abu