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sábado, 20 de diciembre de 2025

El fútbol da para mucho... Juanan y Carmen: Cartman y las Peñas.



Quizá no sea muy acertado juntar ambos títulos en una entrada de blog... el primer libro habla de desórdenes sociales y personales que el fútbol puede explicar con la excusa de una serie de muñequitos y el segundo trata sobre cómo un club de fútbol puede unir a gente tan distinta y de cómo pueden salir iniciativas preciosas.  

Pero la vedad es que escribo poco y muy de vez en cuando así que si tengo que escribir una entrada por cada libro... ufff. El homenaje y las reflexiones sobre el que le tocara la segunda posición podría quedar para el próximo año bisiesto. No es cuestión.

Juanan Cantelar es de esos tipos a los que siempre he admirado. Capaz de vacilar y responder seriamente en una línea al mayor troll que se pueda encontrar. Conocimiento inmenso y estilo implacable. Se ha permitido un ensayo sobre las actitudes personales con la serie South Park como medio.

Básicamente trasplanta el universo South Park a Ávila (esperemos que sus autoridades o la sección local de Abogados Cristianos no se encuentren el libro por ahí) y nos muestra cada personaje con su pasaporte futbolero español de la mano. Ninguno de ellos es así porque quieren, porque les han educado o porque se benefician por ello. Se han puesto un preservativo gigante del equipo y viven por ello. Dominan, aplastan, incordian, se justifican o se solidarizan con otros o con causas por el hecho de ser fieles a lo que significa su equipo.

¿Realidad? ¿Ensayo? ¿Ganas de tocar ciertas partes? Pues la verdad es que el problema del que se vea retratado en estos perfiles y se sienta aludido. Juanan no se ha dejado ninguno. Por mi parte, aparte de un cerro de citas sociológicas, le reconozco (ya se lo dije a la cara) que es un enfermo de la serie y buenas enseñanzas ha sacado de ella (a lo mejor no tan buenas, bien pensado). También le reconocí que la curiosidad me pudo sin haber visto ni un episodio. 

No sigo, recomiendo su lectura fervientemente a todo el mundo. Y que le contacten y le digan lo que piensan sobre lo leído, sentido y percibido. Ah, y si les dice que hay que quedar a comer... que me avisen. Merece la pena. ¿Un disparate? Ni de coña.


A Carmen no la he podido conocer todavía, así que no tengo su firma. Pero su esfuerzo en mostrarnos la vigencia de las peñas no ha sido en vano. Lo cuenta con gracia. Como somos del Atleti, conscientes de que cada triunfo viene currado y sudado pero sabe que vale mucho más que chorrocientas Copas de Europa, sólo por todo lo que rodea la previa, las cañas, el partido y lo que surja.

Tengo que reconocer que por dejadez o por falta de compañeros de viaje ni he sido de peñas ni de viajar con el Atleti. Aunque he convivido con ambas. Todavía recuerdo aquel viaje a Valencia, ya descendidos, para la Copa del Rey que Tamudo le birló a Toni, con aquellos maravillosos locos de Canillejas. Podían haberme tirado en marcha mientras dormía pero fuí uno más. Tiempo después me encontré con uno de aquellos compañeros de viaje y me dijo que estoy en una de las fotos que tienen colgadas en la peña. Tengo que ir a verlo.

El caso, volviendo al libro de Carmen, aunque es un compendio de anécdotas relacionadas con el Atleti y sus peñas, nos explica cómo crear una peña, sus problemas, sus triunfos, sus iniciativas... el lado humano y el legado que dejan, seguramente sin buscarlo, sólo por pasar un rato, buscar contenido, acaban ayudando a mucha gente.

Objetivo cumplido Carmen. Lo malo es que a la Patatera, Bendita Sordera, Alemania, Mallorca, Tetúan, Adictos, Alcobendas... tienen que seguirles otras muchas historias de atléticos y atléticas, de personas que cerca o lejos de Madrid sienten este club y lo construyen a su manera y con sus medios. Me pega que sólo has escrito el primer libro y que te quedan unos cuantos por delante. 

Desde luego, con esa manera de redactar tan futbolera y sincera y con la gira que estás haciendo vas a contactar con un montón de gente y vas a escuchar muchas historias, sospecho que unas cuantas en las que estabas cerca sin conocerles. Espero ser uno de ellos algún día. De momento te estoy muy agradecido por el esfuerzo actual. Espero de verdad que haya más.

Por hoy se acaba la chapa. Seguiré leyendo y sintiendo. El Atleti, en este caso, es buena excusa

Un saludo del Abu

lunes, 9 de noviembre de 2009

Alrededor del mundo del futbol

Tengo un blog en el que hablo de los temas del deporte, en especial de mis equipos, pero sobre todo sobre el futbol y el Aleti.
No obstante dado que hay dos temas, uno general y otro personal que transcienden de ese ámbito a uno más amplio, voy a escribir al respecto aquí, el blog que tengo para los temas políticos y sociales.
Ayer fui como bastantes futboleros al Calderón a ver el derby. Repito, para lo que tiene que ver con lo futbolístico, me remito a http://elabuysuscosas.blogspot.com/2009/11/2-3-surrealista.html en el que ya he dejado mi crónica de lo vivido. Como de costumbre me gusta pasar el rato anterior con los colegas, tomando alguna copa y comentando lo que puede ser el partido y cualquier cosa que puedas comentar con alguien al que no ves durante la semana.
Lo normal es que en este partido los ánimos estén tensos. Vienen los ultras del equipo rival, es un partido muy importante, los ultras del Aleti tampoco son mancos... pero sobre todo, las instrucciones policiales son de limpiar las inmediaciones del estadio de cualquier altercado. Hombre, en bien de la seguridad es un objetivo muy loable, pero me temo que se vulneran ciertos límites, muchas veces.
Supongo que cuando uno está en casa, viendo las imágenes de lanzamientos de botellas, contenedores quemados y ultras exhibiendo emblemas... es fácil ponerse de lado de la policía y de sus medidas represivas. Me imagino que yo también lo haría.
El problema es cuando te ves envuelto en una carga policial, justificada o no, pero bastante desproporcionada. Todo acaba en una huida para evitar males mayores y en un bar un poco más alejado para poder pasar la juerga (aseguro mucho más productiva que el partido) y en mi caso pacífica. Pero no, unos cuantos han logrado captar la atención de la policía que acordona una parte de la calle en la que me encuentro, amenaza con cargar y responden a algún lanzamiento de piedras, disparando pelotas de goma.
Vale, aquí llega mi momento. Cansado de sufrir empujones y preocupado porque me den a mí un pelotazo (y no de whisky o ron) me decido a irme de allí y confiando en mi buena fé y mi buen aspecto, me voy a cara y pecho descubierto al lado en el que está apostado el grupo de antidisturbios que acordona la calle. Soy un imprudente, sí, pero ante mi intento de salir del lio lo único que recibo es una amenaza por parte de un malnacido que lleva casco, cara tapada, porra y un escudo, ah, y placa...
- ¿Dónde crees que vas?
- A ver el futbol
- Si pasas por aquí te llevas dos hostias
- ¿Por ir andando por la calle?
- Tú pasa, pasa...
- Pues nada tio, perdona, es toda una provocación caminar hacia vosotros.
Tercia un compañero suyo, este cara descubierta y casco y me recomienda que me dé la vuelta, cosa que hago además de rodear el parapeto por una calle paralela.
Sinceramente, uno ya ha visto detalles como este, pero es la primera vez que lo sufre en sus carnes y puedo darme por satisfecho de haber salido indemne. Porque media hora después mis amigos, que se quedaron allí, me relatan como la policía cargó en el interior del bar en el que estaba con ellos y en el que ellos decidieron quedarse un rato más.
Treinta y cuatro años, los que tengo, de democracia, para que tengamos que vivir ciertas cosas. Soy persona y seguidor de futbol y me merezco otro trato, no que se me considere un animal sin ningún derecho... ¿Qué hubiera pasado si hubiera ido con mi hijo por la calle, sin intención de ir al partido, y hubiera entrado en ese bar con él a tomar una simple coca-cola?
No, no vale el tómatelo en tu casa o no vayas al futbol con tu hijo. Que yo sepa, el futbol es algo que no está prohibido, tomar algo en un bar tampoco y pasear menos todavía. Tampoco lo es coincidir con malnacidos que pasan el rato destrozando mobiliario urbano o atacando a pedradas, tam. ¿Bien colectivo? La seguridad de todos. Creo que la seguridad de todos no pasa precisamente porque yo me lleve dos porrazos de un malnacido incapacitado para ser agente del orden. Algo tendrán que ver sus mandos, por cierto.
Iba a hablar de otro tema más general, pero aquí lo dejo.
Un abrazo
Jesús (a.k.a. Abu)