sábado, 10 de octubre de 2026

La bola negra, una historia de entonces


Tres líneas narrativas que se van intercambiando. La clave es la homosexualidad. Y con la idea, casi seguro, de incomodar al espectador. "De esos temas mejor no hablar, ¿tiene que ser tan directa?". Pero también al que no tiene ese prejuicio, España ha sido y es así y falta mucha comprensión y respeto. Es más, Federico García Lorca ha sido reconocido, pero seguimos sin saber dónde está.

La primera línea narrativa es la actual, la que resuelve. Con sus incomprensiones y sus problemas la más normal, la que no cuesta la vida. Un autor teatral frustrado en Grecia buscando música de época y sexo rápido.

Pasamos a la segunda, la clave, la que se escondía, la que no se entendía y la que se descubría y culpabilizaba (incluso por parte del propio interesado).  Un pueblo esperando la llegada de los italianos y recibiendo bombas en medio de la guerra civil. De ahí huye el protagonista.

Y por último, la que estigmatizaba, la que cerraba puertas en aquella sociedad tan cerrada, tan ordenada y tan hipócrita. El chico joven de buena familia que pretende ser socio del casino y sobre el que caen varias bolas negras.

La bola negra sorprende, cambia, incomoda. ¿Qué tienen que ver esos tres momentos? ¿Es una historia real? Sin ganas de desvelar nada más, cada cual seguirá con sus problemas, sus heridas y sus culpas. Una historia de entonces con su relación con la actualidad.

Tarantino ya nos llevó al flashback, los benditos Javis nos han contado una historia de esa forma y por lo menos a mí me han dejado muy pensativo, así que han tenido éxito. 

Un saludo del Abu

1 comentario:

  1. Estoy completamente de acuerdo con tu opiniones y creo que este tipo de historias se deben de visibilizar más ya que a día de hoy hay gente que sigue poniendo bolas negras a gente por simples prejuicios, gracias Jesús por tu buena comprensión y explicación de esta historia tan maravillosa.

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