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lunes, 23 de noviembre de 2009

Sin mitin, pero con marmitaco



Son tiempos difíciles para el PSOE. La labor de gobierno está desgastando muy rápidamente a los actuales dirigentes y se hace necesario un discurso nuevo y una alternativa a la crisis. Por eso se me hace muy duro escribir sobre la organización de un simple mitin. Obviando el asunto del caos que se produjo, de haber entrado y encontrado un sitio decente, tampoco me hubiera gustado comentar el uso del jazz y las entrevistas del nuevo formato. El PSOE debe estar a la altura y se le exige dar respuestas ya o no le quedará más remedio que dejar paso a la derecha por agotamiento.

Por eso quería ir… quería valorar y juzgar de primera mano los nuevos planteamientos, aunque me temía que no iba a haber nada nuevo. Pero no, se anunció la aprobación de la Ley de Sostenibilidad y se esbozaron nuevas medidas de apoyo a las empresas. ¿Será suficiente? Más allá del miedo a lo que pueda perpetrar la derecha si llega (como Dios manda según Pizarro o tras la cacerolada de González Pons, jopé lo que nos viene) este país lo necesita. Los cuatro millones de parados están extenuados y nos están extenuando.

Ya he escrito alguna vez sobre lo errático de los tiempos en las medidas del gobierno. El Gobierno ha parecido sobrepasado en muchos momentos, más dedicado a tapar agujeros y a anestesiar a la opinión pública, con conejos de la chistera momentáneos. Pero sigo pensando que las medidas son correctas y que, con más tranquilidad, podía haberse dado sensación de tener un plan.

Tuvimos tiempo de comentar, que lo que para unos es una muestra de agarrotamiento, Zapatero se está agarrando a un valor que le puede dar rédito entre el voto de izquierda más militante. Felipe González acabó buscando apoyos en los nacionalistas y en los empresarios, pero Zapatero, sin desdeñar a los nacionalistas ha elegido dar jabón a los sindicatos. El discurso lo comparto, ésta no es la crisis por exceso en los salarios. No se puede sacrificar a los trabajadores.

Pero vuelvo al acto. Creo que en los últimos 15 días he recibido una invitación por correo ordinario, cinco o seis mensajes de correo electrónico, una llamada a mi móvil con una grabación de Leire Pajín, dos o tres sms y no cuento los mensajes desde mi agrupación para preparar el bus que se pone en estos casos. Todo para llenar, para arropar a los ministros, a la ejecutiva federal, a Felipe González y a ZP en el acto de las nuevas energías.

El PSOE, supongo que como cualquier gran partido, muestra pánico a la perspectiva de asientos vacíos. Las convocatorias para estos actos van seguidas de fuertes llamamientos publicitarios y medios a disposición de las agrupaciones locales, que hacen un gran esfuerzo por cubrir los actos.

Y llegas y te encuentras semejante imprevisión. No se utilizó el otras veces utilizado Auditorium B, también llamado sótano, o el Auditorio A con doble grada. Se utilizó el espacio superior, mucho más pequeño y recogido, justo encima y que suele ocuparse con pequeñas ferias como la del empleo del ABC, hace años.

Frio, una hora de cola, al final nos dejan entrar a una galería en la que no hay asientos ni se ve el escenario principal y luego al final ni siquiera había acústica y no se escuchaba a los presentadores, los altos cargos… ni siquiera la prensa tenía visibilidad ni sonido. Creo que encima, 1000 personas se quedaron fuera. El acto pude seguirlo por twitter y lo que he leído en prensa, pues me negué a permanecer en el sitio que me dieron. Será difícil que algunos de los que se quedaron fuera se planteen volver a algún acto en el futuro.

Me lo tengo que tomar con sentido del humor. El mitin se transformó en un rato de cañas en el durante y en una comida con un monumental marmitaco (lo pondremos con “c” para no soliviantar a los ortodoxos de este guiso) con los compañeros, para olvidar el mal trago.

En fin, seguiremos trabajando en la base, pero vaya diita.
Un saludo
Jesús (a.k.a. Abu)

miércoles, 6 de mayo de 2009

El mundo del trabajo

Todo lo que escriba, con razón o sin ella, deprisa o despacio, desde la oficina o desde casa, está escrito por un indivíduo que de momento ve la crisis sin pasar por el INEM, osea, de un tipo que no tiene más queja que lo mucho o lo poco que le suben el sueldo. Fácil lo tengo.

La cuestión es que por encima de tendencias políticas, me alucina ver cómo entre determinada clase empresarial y política la clave de la cuestión reside en flexibilizar el mercado de trabajo... Una gran idea, no cabe duda.

Cuando estudié en la facultad (más fácil todavía, mis padres me pagaron unos buenos estudios) me contaban que el modelo perfecto es el americano. Si un currito pierde el trabajo, no tarda mucho en encontrar uno nuevo. Esa es la clave, ponérselo más fácil al que no tiene más remedio que cambiar de tajo. Además frente a los americanos, tenemos una gran pega: La movilidad. Para el empresariado los españoles somos poco dados a movernos...

Bien, estas cosas surgen más rápido cuando el estado de la realidad pasa de morado a negro. Lo malo es que casi nunca la culpa de las crisis las tienen los objetos de la flexibilidad. Que por cierto, ya llevan bastante olor, sabor y textura de goma, con las ETT, las becas, los contratos por obra y servicio, los contratos de prácticas... Pero aún así, la clave está en poder flexibilizar, pero no hablamos de formas de contratación, hablamos de abaratar el despido.

Jorobar, para este viaje no necesita vd. estas alforjas. Qué caro es poner a un tio en la calle. Da igual que sea de latón o que sea de goma. Si lleva dando el callo 30 años, cuesta un riñón echarle... No vamos a pedir premios, esa época ya pasó. Cuenta el día a día, estamos de acuerdo. ¿Un puñetero vago? A lo mejor, digo yo que si lleva aguantando un porrón de tiempo, no lo es tanto y encima, es posible que se sienta identificado con la empresa.

Así que si cuesta un poco menos, es más probable que le larguemos (si hay ERE y prejubilación mejor) y contratar jóvenes que ganen la décima parte. Hay que fomentar el empleo juvenil.

El debate no es acabar con los sueldos de los trabajadores, el debate es cambiar el modelo económico y sobre todo racionalizar la gestión empresarial. Se ha vivido muy bien, han sido épocas de grandes ejecutivos, enormes despachos y coches tremendos... pero se ha acabado y hay que cobrar los platos rotos.

Yo, ese de la vida fácil, no tengo la culpa. Y como yo, hay muchos trabajadores que tampoco la tienen. Que me toca, que sobro, pues vale... ya me apañaré. Pero encima que alguien se apunte la medalla porque mi despido sea más barato es para hacérselo mirar... me preocupa lo que puede pasar y me preocupa la tibieza con la que el líder de la oposición trata estos temas: Reformas estructurales... casi nada.

En este blog no voy a esconderme. Tengo claro lo que soy, lo que pienso y con quien coincido. Si Zapatero promete mantener la protección al trabajador tiene todo mi apoyo. El que ofrezca otra cosa, muy bien lo tiene que justificar.

Ah y puestos a flexibilizar, si hay benefícios que las empresas den bonus, pero si hay pérdidas...

Un saludo

Jesús (a.k.a. Abu)